Virgilio en este poema cuenta el momento en el que se le propuso un viaje, un cambio, una nueva perspectiva en su vida. Él se negó, por miedo. Porque creía que no era capaz, que no tenía las cualidades necesarias para ello, no se cree digno de emprender esa "locura"...y por ese miedo la aparta. Se niega. No es valiente para intentarlo siquiera. Él se queda a las puertas del camino, no quiso empezar a caminar.
"Mas yo, ¿por qué he de ir? ¿quién me lo otorga?
Yo no soy Pablo ni tampoco Eneas:
y ni yo ni los otros me creen digno.
Pues temo, si me entrego a ese viaje,
que ese camino sea una locura;
eres sabio; ya entiendes lo que callo."
Y cual quien ya no quiere lo que quiso
cambiando el parecer por otro nuevo,
y deja a un lado aquello que ha empezado,
así hice yo en aquella cuesta oscura:
porque, al pensarlo, abandoné la empresa
que tan aprisa había comenzado.
"Si he comprendido bien lo que me has dicho
-respondió del magnánimo la sombra-
la cobardía te ha atacado el alma;
la cual estorba al hombre muchas veces,
y de empresas honradas le desvía,
cual reses que ven cosas en la sombra."
Me recuerda un poco a Moisés, que tuvo miedo cuando Dios le pidió que liberara a su pueblo de la esclavitud de Egipto...Me imagino la situación: "¿Pero qué voy a hacer yo? Pero si yo no hablo bien! ¿Y quién me va a escuchar? Yo no soy nada ni nadie...¿qué voy a conseguir? No me van a hacer caso...". Y pienso qué me habría pasado en su lugar, qué miedos habrían acompañado mi decisión...¿habría sido capaz de confiar en Él y jugarme el tipo?
Y ahora...¿qué responderíamos nosotros? ¿Llegamos siquiera a mirar con curiosidad la zarza ardiente o vivimos con demasiada prisa? ¿Ya no nos paramos a contemplar?
¿Serías capaz de emprender un viaje como ese o te quedarías en el borde del camino como Virgilio?

